La locura estilística de los días inestables

Creo que nunca me acostumbraré al cambio de estación de verano a otoño. La inestabilidad temporal, el fondo de armario a tutiplén, ni frío ni calor, la manga larga con el short… Sin quererlo salir disfrazada a la calle es más fácil de lo que parece.

Sin ir más lejos, hará una semana en la que un gran interrogante se nos planteó al unísono a mis amigas y a mí. Todo el día lloviendo, temperatura bochornosa y toda una fiesta por delante ¿Cómo escoger el modelito perfecto? Fue divertido poner en común las teorías de ambas y al final, cada una con su tema. Una optó por el botín, otra no dudó en las bailarinas, otra se aferró al zapato cerrado, hubo quien se atrevió con el botín peep toes y por supuesto, la que no renunció a la sandalia.

Septiembre y octubre son esos meses en los que el famoso ‘No sé que ponerme’ se repite más veces y encima en la mayoría de los casos, ni aciertas. Hoy sandalias y llueve, te pones  los botines y se asan los pies, optas por las bailarinas y cae el diluvio universal y entonces te dices ¿Tocará sacar ya las bota de caña alta? ¡No por dios!, aun ¡NO!

Supongo que a estas alturas, más de una, estaréis respaldando mi teoría. Otoño es el mes del carnaval, donde las calles se convierten en auténticas pasarelas de modelitos esperpénticos, fuera de temporada. Aunque mirándolo desde otro prisma, bien podríamos decir, que es una estación en la que todo está permitido.

Para las que buscan inspiración en las tiendas, éstas  tampoco lo ponen fácil ni son de gran ayuda, pues en ellas aun conviven las reminiscencias de las rebajas, con las colecciones Pre Fall y las de otoño-invierno. Así ¿Cómo se va aclarar una? Y ante tanta incertidumbre, crecen las dudas ¿Cuándo sabremos que es momento de sacar las medias y guardar las sandalias? ¿De dejar el lino y apostar por el tricot?

Desde mi punto de vista, creo que ya va siendo hora de cubrir las piernas con medias finitas, eso sí, tampoco nos pasemos y optemos por el leotardo a la primera de cambio. Aunque siendo franca, mejor reservar el short y la mini falda para cuando haga más frío. En estos días inestables de otoño, que no falte ni el jeans, ni las bailarinas, ni el foulard ni por supuesto el trench. Eso sí, si el cielo amenaza tormenta, mejor dejar las manoletinas en casa y como excepción ponerse el botín ¡Lástima que aun no sea momento para sacar las botas de agua! Nuestros pies estarían a salvo.

De momento, toca sufrir cada mañana y con ello ya podemos ir acostumbrándonos a esa famosa frase que dice ‘¿Y qué me pongo mañana?’.

Imagen: Pinterest

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